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Desde finales del siglo XIX, hemos visto un auge en la creación de plásticos, esos materiales que hoy en día forman una parte fundamental de nuestra vida cotidiana. Con tantos tipos distintos inundando el mercado, se hizo necesario poner un poco de orden en el caos. Así, se dividió el mundo de los plásticos en siete categorías principales, cada una agrupando materiales con características similares.

¿Qué es la banda de Möbius?

Puede que te preguntes Cómo diferenciar un tipo de plástico de otro. Aquí es donde entra en juego un símbolo muy especial: la banda de Möbius. Imagínate una banda que se retuerce y se une por sus extremos; esta forma única, que parece no tener principio ni fin, es justamente la banda de Möbius.

Más que una curiosidad matemática, este símbolo se ha convertido en el estándar del reciclaje de plásticos. Lo verás en los envases y embalajes, luciendo orgulloso su mensaje de reciclabilidad.

Desde la concepción del plástico, pasando por su uso, hasta su reciclaje y nueva vida, la tira de Möbius encapsula la visión de un mundo donde los materiales se aprovechan al máximo. Bajo este símbolo, encontrarás un número que te indica a qué familia pertenece el plástico en cuestión. Este pequeño detalle hace una gran diferencia, ya que nos permite identificar y clasificar correctamente los plásticos, asegurando su correcto reciclaje y, por ende, un menor impacto ambiental.

Tipos de plásticos y características de cada uno de ellos

Cada uno de los siguientes materiales tiene sus propias fortalezas y usos, y lo más importante, todos tienen la capacidad de ser reciclados y reutilizados, ayudándonos a cuidar nuestro planeta. Conozcamos los tipos de plásticos y sus características.

Número 1 – PET

Imagina que el PET es como el superhéroe de los plásticos, conocido oficialmente como tereftalato de polietileno. Este campeón se encuentra por todas partes, especialmente en las botellas de tus bebidas favoritas y en ciertos envases desechables de alimentos (fuente: https://www.servimark.com/es/13-envases-plastico).

Lo increíble de este material es que, tras consumir lo que guarda dentro, no termina su vida útil. Se transforma y forma parte de botellas de agua, contenedores para alimentos, alfombras y hasta en la moda, convirtiéndose en abrigos, calcetines y pantalones. ¿Quién iba a decir que una botella podría acabar siendo parte de tu armario?

Número 2 – Polietileno de alta densidad (o HDPE)

Piensa en el HDPE (o polietileno de alta densidad) como el primo fuerte y flexible del PET. Este material se encuentra en botellas más robustas, como las de leche, zumo de frutas y también en productos de limpieza para el hogar, como los detergentes.

Lo especial del HDPE es que, además de ser súper resistente a golpes y a ciertos productos químicos, una vez reciclado, se convierte en algo totalmente nuevo. Imagina que tus viejas botellas de leche pueden transformarse en macetas para tus plantas o incluso en elegantes muebles para tu jardín.

Número 3 – Policloruro de vinilo (PVC)

El PVC, o cloruro de polivinilo, que es algo así como el camaleón de los plásticos. Se usa tanto para hacer cosas duras y resistentes como tuberías y revestimientos de paredes, como para cosas más flexibles, dependiendo de lo que necesitemos.

Lo encuentras en sitios que ni te imaginas, como en los cables de tus cargadores. Lo más sorprendente es que, después de reciclarlo, puede volver a su vida anterior como tubería o revestimiento, listo para otra ronda.

Número 4 – Polietileno de baja densidad (LDPE)

El Polietileno de Baja Densidad, mejor conocido como LDPE, es ese plástico super flexible que nos facilita la vida diariamente. ¿Sabes esas bolsas del supermercado que se estiran sin romperse o los envoltorios que mantienen frescos tus alimentos? Eso es LDPE en acción.

Lo interesante es que, después de su primer uso, el LDPE puede tener una segunda vida como bolsas de plástico recicladas o como envoltorios, exceptuando aquellos para alimentos. Una manera genial de darle al planeta un respiro, ¿no crees?

Número 5 – Polipropileno (PP)

Hablemos del Polipropileno o PP. Este héroe anónimo es un polímero termoplástico que, además de no ser tóxico, se comporta muy bien frente a los químicos y hasta nos protege del frío o el calor gracias a sus propiedades aislantes.

Lo encuentras en el coche protegiendo el salpicadero y los interiores de las puertas, conservando tu yogur fresco en tarros, o manteniendo la mantequilla en su lugar. Lo puedes encontrar incluso en los muebles de jardín.

Número 6 – Poliestireno (PS)

Este material es un verdadero camaleón en el mundo de los plásticos. Lo encontrarás cuidando de tus productos frágiles como embalaje o haciendo más ligera la construcción de tabiques y cubiertas.

Lo mejor de todo es que es a prueba de agua y super fácil de limpiar, convirtiéndolo en uno de los favoritos en la industria de la construcción y la náutica por su capacidad de repeler el agua. El PS demuestra que incluso los materiales más comunes tienen sus superpoderes secretos.

Número 7 – Sin clasificar

Cuando te encuentres con plásticos marcados con el número 7, estás ante una categoría que agrupa a aquellos que no encajan en las clasificaciones anteriores.

En este “cajón de sastre” podemos encontrar materiales como el policarbonato (PC), usado en objetos transparentes y resistentes; el poliuretano (PU), perfecto para aislarnos del frío y del ruido gracias a su uso en espumas y mobiliario, dándoles una comodidad única; y el ácido poliláctico (PLA), un héroe ecológico elaborado a partir de recursos renovables como el maíz, que además es totalmente biodegradable.